Hace más de dos años, con el patrocino de la Secretaría de Cultura, un grupo de alrededor de diez personas nos hemos venido reuniendo todos los martes, de siete de la tarde a nueve de la noche, para hablar de literatura, de la creación, y para escribir cuentos, relatos, crónicas, y hasta borradores de novela.
Al principio nos reuníamos en una casa particular del centro de la ciudad; luego sesionamos en el Archivo Histórico del Gobierno del Estado, que se ubica en el jardín Juárez o de la Concordia y ahora lo hacemos en el Centro Cultural Mexiac, ubicado en 16 de septiembre 87, en el centro de Colima.
En ese lugar, y con el apoyo de galletitas y refrescos hemos discutido y analizado, siempre con la idea de mejorarlos, los textos que los talleristas han querido compartir. Los comentarios, por lo demás, suelen ser duros con los textos flojos, pero elogiosos con los trabajos bien hechos.
El propósito del taller es lograr que los textos se carguen con la visión y el mundo personal de cada participante y hacer que los escritos adquieran esa cualidad tan difícil de lograr en las buenas obras, que es la sinceridad literaria, para lo cual se necesita —como lo hemos podido comprobar en las discusiones cotidianas— pasión y mucho valor.
En lo personal, he comprobado con el taller que en verdad uno aprende enseñando, pero sobre todo escuchando a los demás. Lo que encontrarán en este blog es la selección de los mejores trabajos realizados en el taller.
Jorge Vega
Nota. Este 29 y 30 de julio acabamos de publicar nuestra primera antología, que titulamos Relatos de la Concordia.
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