miércoles, 4 de agosto de 2010

A los toros

Ese día le dije a mi madre: “prepárese usted que un amigo va a torear, me dicen que es muy bueno. Su hermana, una persona muy amable, me regaló dos boletos para ir a verlo. “¡Bien!, dijo mi madre. ¿A que hora nos iremos?” “La corrida empieza a las cuatro, le dije, así que un poco antes para llegar a tiempo”.

Recuerdo que guardé los boletos para la corrida con mucho cuidado, entre el billete de cinco pesos y el de uno en mi cartera de cuero vieja, pero que a mí me gustaba mucho. Además, ahí guardaba la fotografía de María de la Luz, una muchacha de la que estaba enamorado, aunque ella no lo sabía.

Ya arreglados salimos de la casa; mi madre llevaba una bolsa con limones reales como golosina, para comerlos durante el festejo. Tomamos un camión que venía lleno, pero que nos llevaría hasta la plaza de toros en aproximadamente treinta minutos. Todos apretujados, espalda contra espalda. Cuando llegamos a la plaza todos se bajaron. Mi madre y yo íbamos entusiasmados y contentos.

Las cuatro de la tarde casi marcaban el reloj y veíamos gente apresurada corriendo por llegar a la entrada en la que había cola. Nos formamos y avanzamos hasta el boletero, y al buscar mi cartera en la bolsa del pantalón ya no la encontré. Me la habían robado con todo y los boletos de entrada, mis únicos seis pesos y la foto de Lucha. Y ya no pudimos entrar a la corrida. Recuerdo que cuando le informé a mi mamá de la pérdida ella dijo resignada: “No te apures hijo, al fin que ni me gustan los toros. Regresémonos. Hay que apurarnos, porque tendremos que caminar, ya que no te dejaron ni para el paseo de regreso. ¿Y sabes que?, agregó, en el camino nos vamos comiendo los limones que traje. Festejaremos a quien te dio a ti la ‘Alternativa’... o la puntilla”.

En el camino de regreso alcanzamos a escuchar la algarabía de los fanáticos gritando dentro de la plaza: “¡Ole!..¡Ole!..¡Ole!..”

Álvaro Liñán y Omaña

2 comentarios:

  1. cuando tenia seis años junto con mis hermanos y mi madre nos reuniamos alrededor de la mesa los domingos , ya que era el unico dia de la semana que destinaba a la familia mi padre, llenaba la mesa de frutas y su comida favorita en ese tiempo era sopa de habas y carnitas que compraba en el nopalito de la cd de mexico, eran las dos de la tarde y puntuales comenzabamos a comer, claro que disfrutabamos de su precensia y de la comida pero lo que mas disfrutabamos era que despues de comer nos contaba historias de como veia la vida y siempre al final habia una mraleja, al leer ahora sus relatos me siento nostalgico de sus palabras ya que solo las disfrute hasta que cumpli 11 años porque nos dejo junto con mi madre y cuatro hermanos mas y no volvimos a escuchar sus relatos asi que estos los disfruto con gusto por que es como volver a tenerlo en casa, te extraño padre y felicidades de haber cumplido tu sueño.
    alvaro liñan gonzalez

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  2. Hola buenas tardes... fijate q busqué el nombre de Álvaro Liñan y me temo es el mismo q escribe estos relatos. Sucede q si es el mismo q pienso, fijate q me gustaría saber q ha sido de el pues mi papá fue un muy querido alumno de él, Si tienes contacto con el dile q si le suena el nombre de IBICO... es q le perdió el rastro y ya no supo de el tu crees...

    Gracias...

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